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viernes, 11 de julio de 2014

Sentencia del caso BIO-BAC. ¿Burla o incompetencia?





En una entrada anterior, hablábamos de la finalización de la instrucción del caso del falso anticáncer y anti-sida denominado Bio-Bac.
Lamentablemente, el caso, que juzgaba la venta y distribución de estos productos en los años 80 y 90 del pasado siglo XX, se salda con penas menores (cárcel de 4 meses, es decir, NADA).

No hay delito contra la salud pública, ni estafa...y el único hecho condenable es el "mal etiquetado". Una burla a la inteligencia o un caso de incompetencia de la administración que las autoridades sanitarias deberían aclarar.
Hace poco veíamos grandes alharacas y avisos graves de la policía y ministerio de Sanidad ante el desmantelamiento de una red que se dedicaba a comercializar medicamentos legales españoles hacia países del norte de Europa en lo que se llama "comercio paralelo", basado en los bajos precios -incluso por debajo de 1 €- que tienen algunos medicamentos en nuestro país. Se avisaba de graves penas, y fuertes multas a faramacias y distribuidoras farmacéuticas por el ejercicio de una actividad permitida, promovida y alentada por la Unión Europea.

Frente a esto, en la sentencia del caso Bio-Bac se salda con penas mínimas por "mal etiquetado" y otras cuestiones menores, un resultado que debería avergonzar a las autoridades judiciales y sanitarias de nyestro país, que pasan por alto las posibles muertes de personas que abandonaron sus tratamientos ortodoxos y confiaron en los vendedores del BioBac, apenas una mezcla de proteínas sin valos.
Si esos cambios de tratamiento se produjesen por propia iniciatava, como el caso de Steve Jobs, el gurú de Apple, que se confió en curarse del cáncer de páncreas dedicándose al budismo, no tendría problemas, pero si fueron engañados por alguien que les prometía el Sangri-Lá de la vida, alguien debería pagar por ello.
Pero así andamos...

miércoles, 19 de marzo de 2014

BIO-BAC, desesperación y fraude


Hace dos días se reactivó el caso BioBac: el fiscal pide cinco años de cárcel -una cosa seria- para los acusados de vender un  falso medicamento anticáncer, doce años después del inicio del caso.

En efecto, en 2002 se desarrolló la operación Brujo, mediante la cual las fuerzas del orden, con un despliegue de 200 agentes detuvieron  a 23 personas acusadas de fabricar, comercializar o distribuir un supuesto medicamento milagro denominado Bio-Bac.
¿De qué se trataba? Un farmacéutico cordobés, Fernando Chacón Mejías comenzó a vender en los años 70 del pasado siglo XX en su farmacia de Córdoba una fórmula magistral  preparada por él; se trataba de un producto, que denominaba autovacuna, que incluso los médicos de la zona prescribían en recetas oficiales, y que la Seguridad Social pagaba a las farmacias. Hasta aquí todo normal... estamos hablando de hace 40 años.

Con el paso de los años, y modernización de la Farmacia y Sanidad españolas -leyes de medicamento de por medio- se fueron eliminando miles de medicamentos, pues de eso se trataba, que eran dañinos o de eficacia no demostrada. Pero, durante los años 80 y 90, el descubridor del producto y su hijo, Rafael Chacón, siguieron fabricando y distribuyendo, ya a mayor escala, ese producto, reclamando que curaba "el cáncer, el sida, la hepatitis y otras enfermedades". ¡Todo un milagro, claro!
Sanidad tardó en intervenir; por un lado el producto no parecía ser dañino, pero por otro había que impedir que personas desesperadas (pensemos en los enfermos de sida hace años y sobre todo los de cánceres incurables) caigan en el engaño de personas que le prometen curar su enfermedad. Así se llegó en 2002 a la operación Brujo... y la justicia como siempre tarda una inmensidad -¡12 años!- en instruir las causas judiciales.

Durante este tiempo hubo manifestaciones de afectados, entre los cuales estaban personas relevantes...pero esto no da más legitimidad a la causa. Muchos recordarán lo sucedido no hace mucho con Steve Jobs, el mago de Apple, fallecido de un cáncer de páncreas en 2011, pero que durante años se negó a tratarse con la medicina ortodoxa, dedicándose a prácticas alternativas basadas en el budismo, religión de la que era devoto...lo que no mejoró su salud precisamente

En efecto, la desesperación hace que uno se agarre a un clavo ardiendo, pero las autoridades están en su papel de exigir que si alguien pretende fabricar un medicamento, que los haga demostrando los 3 requisitos clásicos: calidad, seguridad y eficacia. Si alguien no demuestra esto pero llama a su producto medicamento (¡y además para enfermedades tan graves!) está cometiendo un fraude y un delito tipificado. Ya el presidente de los oncólogos españoles calificó en 2002 a este producto de "fraude", y el colegio de Médicos de Córdoba de "curanderismo".
Si alguien quiere vender un producto como alimento que "ayuda en las defensas" es muy libre de hacerlo; ahí está el caso de los productos Bio, del Actimel..., etc., pero engañar diciendo que cura el cáncer son palabras mayores. Y no estamos para esas.

Con todo, siempre hay lugar para las teorías de la conspiración, y personas que viven de ellas y de escribir sobre ellas, pues las opiniones son libres.


Biología humana en la "magic town"

Foto: José Manuel Casal (La Voz de Galicia) Una versión en  gallego  de este  artículo  fue publicada  en el diario La Voz de Galicia...