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martes, 7 de mayo de 2013

Vuelve el jarabe de Panamá



 Panamá y varias víctimas directas han presentado una demanda contra España ante el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. La causa es el envenenamiento con un jarabe contra la tos que afectó en 2006 a decenas de miles de personas y mató a 170, pero tal vez a muchas más.

Hace un par de años dábamos cuenta en este blog del carpetazo de la Audiencia Nacional a la demanda contra la empresa catalana empresa catalana Rafer International, que intermedió en la compra de la glicerina necesaria para fabricar el jarabe...que resultó ser el muy tóxico dietilenglicol, de origen chino.
El diario El Pais publica un excelente y detallado resumen sobre este trágico caso, cuyos orígenes se remontan a 2003, que podemos recapitular de la forma siguiente:
La Seguridad Social panameña encarga 9.000 kilos de glicerina calidad farmacéutica a la panameña  Medicom, que se lo pide a la española Rasfer Internacional; esta la adquiere, a su vez, a la Taixing Glycerine Factory, fábrica de Hengxiang, a través de un intermediario de ese país, CNS Fortune Way. Una trágica cadena de 5 eslabones que condujeron a la fabricación de 216.685 frascos del jarabe de la tos.
El dientilenglicol es un clásico muy bien conocido en las intoxicaciones desde las 105 muertes producidas en 1937 en Estados Unidos. Por ello, si se fabricaron  varios cientos de miles de jarabes... ¿Sólo hubo mil afectados? ¿sólo hubo 170 muertes?
Al fabricar el jarabe nadie hizo comprobaciones de la calidad del producto, nadie se siente responsable, pero como siempre, los muertos los ponen los pobres de Panamá.
Ojalá florezca la justicia. Ojalá alguien se sienta responsable y ojalá se extremen los controles de los productos que vienen de china. Lo que no podemos es volver a fusilar, como ocurrió 2007, al director de la agencia china de medicamentos, como ocurrió en 2007.
En fin...

martes, 27 de diciembre de 2011

Prótesis de silicona y empresas delincuentes




Si el fraude de las pulseras Power Balance no es más que un engaño sin consecuencias sanitarias, lo de estos días tiene mucha peor pinta. Se trata del posible fraude por el uso de geles silicona de baja calidad en prótesis para implantes mamarios. La casa presuntamente responsable es Poly Implant Prothese (PIP), cuya sede central está en La Seyne Sur Mer, localidad del sudeste de Francia.
El comportamiento delectivo sigue los patrones de otros escándolos industriales conocidos en la historia: ante la carestía de los productos de primera calidad se recurre a materiales de baja calidad, o producidos en lugares con escasos controles de calidad, y en todo caso, mucho más baratos.
Este parece ser el caso, según se relata, por ejemplo, en esta web especializada en cirugía estética.

La verdad es que conociendo los escasos controles sanitarios que hay en China, lo que origina una y otra vez problemas con productos de todo tipo allí fabricados (véase pasta de dientes, zapatos o juguetes), pensar en medicamentos o productos sanitarios de origen chino es para echarse a temblar.

El riesgo apreciable en este uso fraudulento es un mayor riesgo de roturas y las complicaciones derivadas de ello. Por ello, las recomendaciones de las autoridades españolas (AEMPS) son que las mujeres que tengan dichos implantes o crean tenerlos, es que deben acudir a revisión a su cirujano para evaluar los riesgos y las alternativas que tienen.

Se estima que en Francia entre 35.000 y 45.000 mujeres han recibido un implante de este tipo tanto en operaciones de cirugía estética como reconstructiva. Con el objetivo de abaratar costes, la empresa fabricante compraba el material con el que están recubiertas las prótesis en China, pero afirmaba utilizar otro de mayor calidad. En España no hay cifras cuantificadas, pero posiblemente sean decenas de miles.

Todo ello nos hace confirmar la necesidad de que en este mundo globalizado se refuercen los controles de aquellos productos que pueden influir en la salud y en especial los medicamentos, productos sanitarios y alimentos.

miércoles, 29 de junio de 2011

El jarabe de Panamá: carpetazo









El pasado 26 de abril, la Audiencia Nacional española archivaba la causa que se seguía contra la empresa catalana Rafer International, por su posible responsabilidad por las muertes producidas en Panamá hace varios de años al consumir un jarabe para la tos que en lugar de glicerina había sido confeccionado con dietilenglicol -producto muy tóxico por via oral- procedente de China.
El jarabe habría producido al menos dos centenares de muertes en Panamá, pero posiblemente muchas más no identificadas, pues al menos unas 15.000 personas consumieron ese medicamento.

Este final, carpetazo que te crió, es el previsible en disputas legales en las que los muertos los ponen los países pobres o en vías de desarrollo. Si las muertes hubiesen acaecido en un país rico, seguramente que el final hubiese sido diferente.

Pero repasemos los hechos, siguiendo el resumen de un diario mexicano:
  1. En 2006 un laboratorio público panameño se dispone a preparar un jarabe para la tos para distribuir a la Caja de Seguro Social.
  2. Para ello, adquiere meses antes glicerina en el mercado panameño a Medicom, que lo había adquirido en 2003 a la empresa catalana Rafer.
  3. La empresa española a su vez lo había adquirido a la intermediaria china Fortune Way, procedente del fabricante Taixing Glycerine Factory.
En realidad, el producto que llegó a Panamá etiquetado como glicerina era dietilenglicol, una grasa industrial utilizada como anticongelante. Y lamentablemente, desde que salió de China, ningún organismo o empresa comprobó ni identificó el producto.

Este caso es uno más de las intoxicaciones ocurridas con este producto. Uno de los más antiguos es el de 1937 en EEUU, en el que murieron 105 personas por consumir un elixir de sulfanilamida elaborado con dietilenglicol. Fue además uno de los casos más trascendentes, pues cauEnlacesó un impacto grande en EEUU, dando origen a una reforma de la FDA y a la promulgación de ley Federal de Alimentos Drogas y Cosméticos, por la cual cualquier medicamento puesto en le mercado debería demostrar su no toxicidad.

En el artículo anteriormente citado, se revelan numerosos casos más de envenenamiento por dietilenglicol.
Otro ejemplo de ello, y que pone los pelos de punta, es la notica de que en 2007, el director de la agencia china de medicamentos fue fusilado por corrupción. Pero el problema es coninuo: una vez y otra más aparecen casos, como pasta de dientes contaminada, leche infantil con melamina, etc.

Este desgraciado caso debe hacernos reflexionar sobre la necesidad de establecer más controles en este mundo globalizado sobre los productos procedentes del sudeste asiático, especialmente de China, que por obra y gracia de la globalización capitalista se ha convertido en la fábrica del mundo...pero sin las garantías de seguridad y calidad -ya no digamos de respecto a los derechos humanos o laborales- que desde hace años tenemos en Europa, EEUU y otros países avanzados.

Biología humana en la "magic town"

Foto: José Manuel Casal (La Voz de Galicia) Una versión en  gallego  de este  artículo  fue publicada  en el diario La Voz de Galicia...