sábado, 25 de abril de 2015

Día de la Malaria 2015: Dos vacunas y un dineral


El 25 de abril se conmemora el día internacional de lucha contra la malaria o paludismo. Una de las noticias esperadas estos días era el resultado de los ensayos en la fase III de la vacuna RTS’S, dirigidos por el español Pedro Alonso. The Lancet los ha publicado esta semana y han sido algo decepcionantes.

Frente a una eficacia del 50% en niños pequeños estimada en pruebas anteriores, el último ensayo reduce la eficacia a un 35%, lo que se acerca al umbral de utilidad y pone en duda la decisión de destinar tantísimos recursos económicos –un dineral- en preparar una vacuna en lugar de destinarlo a otras estrategias más rudimentarias –las mosquiteras- de coste muy bajo y eficacia probada.
Recapitulemos: la malaria es una enfermedad de alcance mundial, con 200 millones de casos anuales y que causa unas 600.000 muertes al año, sobre todo niños. Es propia de zonas tropicales o incluso templadas, en donde hay calor y humedad, hogar apropiado para el desarrollo de los mosquitos del género Anopheles, que transmiten, mediante picadura a los humanos, un parásito sanguíneo, el Plasmodium; este parásito causa anemia, con diferentes niveles de gravedad según la especie del parásito y la edad de la persona, siendo los niños menores de 5 años los más vulnerables.

Primera vacuna: la  de Pedro Alonso
El madrileño Pedro Alonso, médico del Hospital Clinic de Barcelona, lleva trabajando más de dos décadas en la lucha contra la malaria, centrándose en los últimos años en el desarrollo de la vacuna RTS’S, dirigido todo desde el ejemplar Centro de Investigación en Salud de Manhiça en Mozambique. La vacuna es propiedad –no debe olvidarse- de la multinacional farmacéutica británica Glaxo, que comenzó su desarrollo a finales de los años 80, con la ayuda de un Instituto Walter Reed del Ejército de los EEUU.
El desarrollo de la vacuna ha concitado el apoyo de iniciativas como Alianza Global para Vacunas e Inmunización (GAVI), de la OMS, de gobiernos de medio mundo, de la OMS y de entidades privadas como la Fundación Bill y Melinda Gates, que prometió destinar cientos, tal vez más de mil millones de dólares, en el desarrollo de la vacuna.
Nadie duda del empeño puesto por el equipo de Pedro Alonso, convertido hoy en figura de referencia mundial, tras el nombramiento en 2014 como Director del Programa Mundial de la Malaria de la OMS; sin embargo, el estudio en fase III de la vacuna, realizado desde 2013 en 7 países africanos en niños de 5 a 17 meses, muestra una eficacia del 35% frente a la malaria causada por el Plasmodium falciparum, que da lugar a la anemia falciforme (por la forma de hoz que produce en  los glóbulos rojos), muy grave. Se trata de una eficacia menor de la esperada, y aún menor en bebés de menos de 3 meses, y con un efecto secundario inesperado grave, casos de meningitis, lo que complica la evaluación de su utilidad, algo que tienen que decidir la Agencia Europea del Medicamento y la OMS en los próximos meses.


Segunda vacuna: la de Patarroyo
La historia de la vacuna de Patarroyo es la de una novela por entregas. Manuel Elkin Patarroyo es un eminente inmunólogo colombiano, que también desde finales de los años 80 ha puesto en marcha una nueva vía para el desarrollo de vacunas sintéticas; en todos estos años, Patarroyo ha visto su laboratorio embargado –y cerrado- en los años 90, episodio que nos revela las dificultades que deben afrontar los investigadores de los países en desarrollo para demostrar su valía, teniendo que volver a empezar. Hoy apoyado por el Instituto de Inmunología de Colombia ( FIDIC), con sede en Bogotá, tiene uno de sus ejes de referencia en el Centro de Experimentación en Primates de Leticia, capital de la Colombia amazónica, ciudad ubicada en la frontera tripartita que comparte con Perú y Brasil.
Allí ha afrontado uno de sus últimos avatares, la denuncia de un grupo ambientalista y protector de los animales contra la captura y uso de monos de la selva en los ensayos de laboratorio, con acusaciones y disputas peregrinas al señalar que los monos eran brasileños y no colombianos. 
Es otro episodio rocambolesco que ha retrasado de nuevo casi dos años sus investigaciones que recordemos están dirigidas a salvar vidas humanas. En esta disputa Patarroyo ha recibido el apoyo de personalidades como la del también colombiano Germán Velásquez, del South Centre, autoridad en materia de salud internacional y acceso a medicamentos.
Este discusión bizantina sobre la protección de los animales nos recuerda los exquisitos cuidados de la legislación europea para mejorar las condiciones de cría de las gallinas ponedoras, que contrasta con la reciente actitud de Bruselas y la gran mayoría de países europeos, que observan con cinismo, y mirando para otro lado, las muertes de centenares de inmigrantes en las costas italianas.

Un dineral… ¿bien utilizado?
Todo estas controversias, avances y retrocesos en el desarrollo de las vacunas contra la malaria nos llevan a pensar de nuevo en las estrategias básicas: el uso de mosquiteras, impregnadas o no con pesticidas, y otras medidas profilácticas de bajo coste, que son las que han conducido a que países africanos como Ruanda hayan reducido de forma drástica elnivel de malaria en su población. Un ejemplo de país que ha avanzando en la mejora de su sistema sanitario (y también en su desarrollo social y económico.) a pesar de destinar sólo 55 dólares por persona y año.
¿Debe empezarse por distribuir mosquiteras a todo el mundo, algo que tampoco es fácil, pues la logística tiene sus dificultades o destinar recursos millonarios a costosas investigaciones para las vacunas? Eterno dilema que una vez más recordamos cada 25 de abril en el Dia internacional de Lucha contra la Malaria. Cualquier decisión será buena, cualquiera  menos no hacer nada y ver, como los gobiernos de fortaleza europa, como se mueren los pobres en nuestras costas.


miércoles, 18 de marzo de 2015

Hepatitis C, Sovaldi y chachachá

Publicado 






¿Que a Defensa se le oxidan los cañones? Pues 900 millones más en 2014 para Morenés y que compre tanques nuevos. ¿Qué el proyecto CASTOR de ACS es un fiasco y provoca terremotos? Pues 1350 millones de euros para Florentino y sus abnegados socios. ¡Y rápido, que viene el Coletas! ¿Que los enfermos de hepatitis C piden mucho dinero para comprar el tratamiento y curarse? Ah... esto es diferente: ¡nombramos una Comisión!

El nuevo ministro de Sanidad, Alfonso Alonso, de acreditado estilo vitoriano (no "victoriano"), esto es, directo pero dialogante, y que anunció un giro social a su llegada, se ha topado con una patata caliente que dejó sin resolver, como tantas otras cosas, la "partícipe a título lucrativo" ministra Ana Mato.
¿Qué sucede con la hepatitis C?
Se trata de una enfermedad vírica, poco conocida para el gran público, y padecida por muchos enfermos sin saberlo; es la típica enfermedad silenciosa, que sólo sale a la luz tras 20 o 30 años del contacto inicial con el virus; presenta síntomas difusos como cansancio o malestar general, pero evoluciona en muchos casos hacia situaciones graves como cirrosis hepática o cáncer de hígado, causando en España una mortalidad elevada: más de 3000 personas al año, esto es, más de 10 personas al día.
Hasta ahora, el tratamiento, con rivabirina e interferón inyectable, era poco efectivo, requería largos meses de tratamiento y dolorosos efectos secundarios que provocaba en muchos casos su abandono.
Pero llega una esperanza de Ultramar; en diciembre de 2013 era aprobado por la FDA, la agencia estadounidense de medicamentos y alimentos, el medicamento Sovaldi® (a base de sofosbuvir), una revolución terapéutica que cura un 90% de los casos, sin apenas efectos secundarios, y con sólo 12-24 semanas de tratamiento; en enero de 2014, es aprobado por la EMA (agencia europea de medicamentos), con validez para toda Europa, si bien hay que fijar un precio de venta, que se establece país por país. En el caso de España, tras largos meses, y con los pacientes amotinados, hasta el 1 de octubre del pasado año no estuvo disponible en los hospitales, para su entrega a los pacientes.
¿Cuál es el problema?
Pues que es un medicamento muy caro, en torno a 84.000 dólares por tratamiento en EEUU; en las negociaciones en Europa se fija un precio de 60.000 euros en Francia. En nuestro país, tras las oscuras negociaciones habituales (¿pero no hay una Ley de Transparencia?), el ministerio de Sanidad anuncia un precio de 25.000 euros, y un techo de gasto -novedosa fórmula- de 125 millones de euros para toda España. Tras dos meses de desconcierto de los enfermos, que denuncian que el medicamento no les llega, y de encierros en hospitales, el nuevo secretario general de Sanidad, Rubén Moreno, se ve obligado a reconocer en plenas Navidades que el techo de gasto no es tal, y que el medicamento sólo alcanzará a 5000-7000 pacientes, cuando los hepatólogos reclaman que llegue a unos 30.000.
Las críticas arrecian
El partido mediático PODEMOS y el magenta UpyD proponen que ante un problema de salud pública evidente, el Gobierno emita una licencia obligatoria para el Sovaldi®, saltándose la patente, propiedad del laboratorio californiano Gilead. Se trata de algo legal, reconocido por los convenios de la OMC (art. 31 de los ADPIC), firmados por nuestro país, y tipificado en la propia ley española de patentes (art.90), que señala a cuestiones de "salud pública" como una de las razones para emitir licencias obligatorias, por mucho que en el Ministerio de Sanidad pretendan desconocer esta legislación.
Diferentes voces, desconocedores de los mecanismos internacionales de fijación de precios, aducen el bajo coste que tiene este medicamento en Egipto e India, menos de 1000 dólares por tratamiento. Incluso interviene en el debate -scoop de El Mundo- uno de los padres del medicamento, Raymond Schinazzi, que vivió parte de su niñez en España. Este químico, formado en Inglaterra, fue el fundador en EEUU en 1998 de Pharmasset, la empresa que realmente descubrió el medicamento, y que fue comprada en 2011 por Gilead, un tiburón del mundo farmacéutico, por 11.000 millones de de dólares.
Schinazzi, nacido en 1950 en Alejandría (Egipto) e hijo de judíos sefarditas que emigraron a España en los años 60 tras la independencia egipcia -su padre trabajó casi 20 años en Burgos, en una conocida empresa del sector de embutidos que ha visto calcinadas sus instalaciones recientemente- apuntaba: "Los Gobiernos deben negociar con la farmacéutica para rebajar los precios todo lo posible".
Mientras tanto, las fábricas de Gilead echan humo, y su caja fuerte rebosa de efectivo. En la jerga farmacéutica denominan blockbuster a los medicamentos que superan los 1000 millones de dólares al año en ventas. Y todos los laboratorios ansían tener uno o varios. Pues Sovaldi® es algo más, batiendo en 2014 el récord mundial de ventas de un medicamento en su primer año: 8.500 millones de dólares. ¡Algo extraordinario! Y ello sólo con las ventas en EEUU (100.000 pacientes) y en un par de países europeos (17.000 pacientes, sobre todo de Francia y Alemania), según revelaba John Milligan, CEO de Gilead, recientemente.

¿Qué hacer?
¿Puede un medicamento dejar huérfanos a los pacientes por su precio? ¿No era la salud un derecho? Eso es algo que las ONG sanitarias -Farmamundi entre ellas- llevamos denunciando desde hace años: que un tercio de la población mundial, 2000 millones de personas, carecen de acceso a los medicamentos básicos, a los 300 esenciales que proclama la OMS. ¿Sovaldi® es uno de ellos? Claramente, sí, pues es la diferencia entre la vida y la muerte.
¿Qué debe hacer España? ¿Saltarse la patente? No sería fácil, se trata de algo poco habitual en países desarrollados. Pero sobre todo, no debemos olvidar que se trata de un producto, de un medicamento norteamericano. Si en España el ministro Soria cogió las maletas y se fue a la Argentina tras la expropiación de Repsol en YPF, una licencia obligatoria de un producto estadounidense haría que la embajada de EEUUen Madrid, que está para algo más que las becas de cursos de inglés, empezase a empezase a hacer gestiones y llamar a los teléfonos de altos cargos del Gobierno.

Lo que haga España dependerá de su Gobierno, de las propuestas de otros partidos, de los pacientes y de la sociedad. Negociar con Gilead, dotar con recursos al Fondo de Cohesión Sanitaria, saltarse la patente, unirse a otros países europeos..., el ministerio de Sanidad tiene varias opciones; todo menos nombrar una Comisión y -es lo que parece- perder el tiempo bailando un chachachá.

jueves, 29 de enero de 2015

Ébola, gripe A, chikungunya… ¡el sida aún existe!








Publicado en Planeta Futuro de El País: http://elpais.com/elpais/2014/11/28/planeta_futuro/1417178232_203078.html

La actual epidemia de ébola que está azotando a diversos países del África subsahariana (Guinea, Liberia, Nigeria, Senegal y Sierra Leona) en donde ha causado más de 5.000 muertes, está teniendo un fuerte impacto mediático. A ello contribuye el hecho de que ha llegado también a varios países occidentales, como Estados Unidos y España, donde además de los casos importados (personal sanitario repatriado que luchaba contra la enfermedad en esos países africanos) se han producido ya contagios, como ha ocurrido en nuestro país, desatando una crisis política en torno a la gestión de este brote.
No es extraño, que esta enfermedad, desconocida hasta hace poco por el gran público, esté causando temor y episodios de psicosis; lo que se debe al escaso conocimiento que hay sobre ella, las rigurosas medidas de aislamiento que requiere su manejo y su alta mortalidad debida a la ausencia de tratamientos y de vacunas para prevenirla.
La epidemia de ébola es sin embargo una más de las emergencias mediáticas aparecidas durante los últimos años: la gripe aviar —cuyo impacto mundial supuestamente apocalíptico se diluyó como un azucarillo en agua—, la neumonía atípica del sudeste asiático (SARS), o de la —según dicen— próxima epidemia por fiebre chikungunya causada por el llamado “virus del dolor”, por los fuertes dolores articulares y musculares que ocasiona y que pueden durar meses o años.
Todas estas alertas, cuyo impacto debe ponderarse adecuadamente, ocultan y difuminan otros problemas globales de salud. Así, yendo a las estadísticas, descubrimos que la epidemia de gripe aviar causó apenas 300 muertos en todo el mundo, la neumonía SARS menos de 800 y que la actual alerta sanitaria en Centroamérica por el virus chikungunya tiene una mortalidad muy baja salvo en pacientes mayores debilitados por otras enfermedades, tal y como ocurre en nuestro entorno con la gripe común.

Situación mundial del SIDA en 2014 y objetivo 90-90-90

Frente a todo esto, enfermedades como la malaria, tuberculosis y sidamantienen su gravedad real. En concreto el sida, cuyo Día Mundial celebramos el 1 de diciembre, sigue extendiéndose. Así, en 2013 había 35 millones de personas en todo el mundo infectadas por el VIH –de las cuales 19 millones lo desconocen–, 2,1 millones de casos nuevos y una mortalidad de 1,5 millones de personas. Unas cifras que nos dan la medida de la amenaza que sigue representando.
Es cierto que, en 2014, unos 14 millones de personas han logrado acceder a los tratamientos, pero estamos todavía lejos de la meta fijada para 2015 en el número 6 de los Objetivos de Desarrollo del Milenio: “detener y reducir la propagación del virus”.
Pero no debemos cejar en el empeño: como sugiere el lema de ONUSIDA en este año Cero nuevas infecciones es posible acabar con la enfermedad en 2030, siempre que en el próximo lustro se establezcan las bases –y se reciban las ayudas– para evitar 28 millones de infecciones y 21 millones de muertes. Es decir, para 2020, la organización pretende alcanzar el llamado Objetivo 90-90-90: que el 90% de quienes viven con VIH sepan cuál es su estado serológico; que el 90% de las personas conozcan su estado seropositivo tengan acceso a los tratamientos; y que el 90% de los que tengan acceso a ellos logren una regresión viral efectiva.
Como publicó no hace mucho la revista Science, la pandemia del sida surgió en Kinshasa, capital de la República Democrática del Congo (RDC) en torno a 1920, y durante unos 40 años, en la época colonial belga, se fue extendiendo a otras grandes ciudades gracias a los movimientos de población, un hallazgo que echa por tierra anteriores teorías de que el virus VIH-1 se había extendido casi exclusivamente por causas biológicas.

Objetivo en España: diagnóstico temprano

Uno de las propuestas que se están desarrollando en España es la de mejorar el diagnóstico temprano, que mejora el pronóstico de la enfermedad. Es sabido que la mayoría de los nuevos casos no corresponden ya a los usuarios de drogas intravenosas ni al grupo de varones homosexuales, sino que proceden de la transmisión heterosexual, en la cual el concepto de grupo de riesgo está muy difuminado. Por ello, la propuesta trata de conseguir la realización de la prueba diagnóstica del VIH al menos una vez en la vida de personas de 15 a 59 años, las consideradas como sexualmente activas, especialmente en zonas de mayor prevalencia de la enfermedad como son algunos barrios de determinadas ciudades.

Contribución de España a la lucha global

El Informe 2014 La salud en la cooperación al desarrollo y la acción humanitaria, recientemente presentado, destaca el continuo descenso de Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) que España dedica a la cooperación mundial. Un dato que –pese a la propaganda– no se corresponde con la riqueza de nuestro país ni el papel que le corresponde en la acción global tras su elección como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Así, los datos reflejan que el descenso de AOD total con el Gobierno Rajoy ha sido brutal, pero la cifra dedicada en 2014 al sector salud no le iba a la zaga: estaba prevista que fuese apenas de 33 millones de euros, una mínima parte de los 500 que se destinaron en 2008.
Esperamos –exigimos– que la medida del compromiso de España en la lucha mundial contra el sida sea mayor que la reflejada en el dato de las contribuciones a ONUSIDA en 2013: 500.000 euros, una cifra ridícula que no necesita de más comentarios.
Farmamundi, como ONG sanitaria, trabaja para que las poblaciones vulnerables de los países en desarrollo mejoren su situación; por ello, una de sus campañas de fondo es facilitar el acceso a los medicamentos y trabaja en programas de prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades olvidadas como el sida.
Xosé María Torres es farmacéutico y miembro de la Junta Rectora de Farmamundi.

martes, 12 de agosto de 2014

Ébola, Tercer Mundo y España



Ébola es el nombre de un pequeño río africano -afluente del río Congo- en el que se identificó por primera vez el virus en 1976. La enfermedad, una fiebre hemorrágica hasta el momento sin cura, es altamente contagiosa y con una mortalidad de hasta el 90% entre las personas afectadas.
Los brotes epidémicos de la enfermedad afectan a países del África subsahariana como Níger, Nigeria, los dos Congos, Liberia, Guinea Conakri, Sierra Leona...

Para la mayoría de la población española era una enfermedad desconocida, hasta que se conoció que debido al actual brote había varios enfermos ingresados en el Saint Joseph’s Catholic Hospital de Monrovia, la capital de Liberia, regido por religiosos españoles de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, y con el que colabora desde hace años la ONG Farmamundi.
La enfermedad ha terminado por afectar al padre Miguel Pajares, español de 75 años, que tras el traslado efectuado por el gobierno español ha fallecido lamentablemente hoy, 12 de agosto, en el Hospital Carlos III de Madrid.

El traslado de Miguel Pajares -y de la la hermana Juliana Bonoha (de origen guineano y nacionalidad española) ha sido una operación de propaganda ejecutada por el gobierno español para recuperar algo de apoyo popular, hundido en los últimos meses tras recortes y más recortes sociales, como se ha visto en las elecciones europeas.

Una operación
- surrealista: el tralado se ha efectuado en un avión de pasajeros con los asientos forrados de plástico (¿no hay un avión medicalizado en toda España?)...que resultó ser el Airbus "air force one" de Rajoy. 
- nada transparente: ¿cuánto ha costado el traslado a España del religioso?
- discriminatorio (¿o racista?): la hermana Chantal Pascaline, negra y congoleña, falleció tras negrarse el gobierno español a trasladarla.
- y poco preparada, como se ha visto por las declaraciones de varios responsables públicos en torno a si se cobraría a la orden religiosa los gastos del traslado. Como única medida positiva, se ha logrado alejar a la ministra de Sanidad, Ana Mato, de los medios de comunicación (y se ha vuelto a la playa en medio de la crisis), lo que ha evitado varias meteduras de pata, vista su locuacidad incoherente.

La pregunta que algunos nos hacemos es: ¿si el traslado ha sido evaluado en 1 millón de euros, cuanto destina anualmente España al país afectado, Liberia? Pues según el ministerio de Asuntos Exteriores, 1,2 M € en 2012, tras la llegada del actual gobierno, un 90% menos que en los años anteriores. Esto nos da una idea del cinismo e hipocresía con que actúan determinados gobiernos.
El revuelo por el posible cobro ha echado por tierra la operación de propaganda del gobierno español, que ha continuado con la solicitud a Estados Unidos (cuyo Ejército ha financiado el desarrollo del medicamento)  de algunas dosis del tratamiento experimental, ZMapp, una combinación de anticuerpos sólo sólo ensayada en animales y no probada en humanos, por lo que su aplicación al español Miguel Pajares arroja varias dudas éticas, obviadas en esta operación de propaganda.

Descanse en paz el padre Miguel Pajares, con cuyo óbito se cierra de momento este episodio lamentable que ojalá concience a la ciudadanía española para  exija al insolidario gobierno español de Rajoy y PP que su atención al Tercer Mundo no se centre únicamente en operaciones de propaganda y aumente su ayuda oficial al desarrollo (AOD) , que desde su llegada al poder se ha desplomado a niveles de hace 20 años.


viernes, 11 de julio de 2014

Sentencia del caso BIO-BAC. ¿Burla o incompetencia?





En una entrada anterior, hablábamos de la finalización de la instrucción del caso del falso anticáncer y anti-sida denominado Bio-Bac.
Lamentablemente, el caso, que juzgaba la venta y distribución de estos productos en los años 80 y 90 del pasado siglo XX, se salda con penas menores (cárcel de 4 meses, es decir, NADA).

No hay delito contra la salud pública, ni estafa...y el único hecho condenable es el "mal etiquetado". Una burla a la inteligencia o un caso de incompetencia de la administración que las autoridades sanitarias deberían aclarar.
Hace poco veíamos grandes alharacas y avisos graves de la policía y ministerio de Sanidad ante el desmantelamiento de una red que se dedicaba a comercializar medicamentos legales españoles hacia países del norte de Europa en lo que se llama "comercio paralelo", basado en los bajos precios -incluso por debajo de 1 €- que tienen algunos medicamentos en nuestro país. Se avisaba de graves penas, y fuertes multas a faramacias y distribuidoras farmacéuticas por el ejercicio de una actividad permitida, promovida y alentada por la Unión Europea.

Frente a esto, en la sentencia del caso Bio-Bac se salda con penas mínimas por "mal etiquetado" y otras cuestiones menores, un resultado que debería avergonzar a las autoridades judiciales y sanitarias de nyestro país, que pasan por alto las posibles muertes de personas que abandonaron sus tratamientos ortodoxos y confiaron en los vendedores del BioBac, apenas una mezcla de proteínas sin valos.
Si esos cambios de tratamiento se produjesen por propia iniciatava, como el caso de Steve Jobs, el gurú de Apple, que se confió en curarse del cáncer de páncreas dedicándose al budismo, no tendría problemas, pero si fueron engañados por alguien que les prometía el Sangri-Lá de la vida, alguien debería pagar por ello.
Pero así andamos...

miércoles, 19 de marzo de 2014

BIO-BAC, desesperación y fraude


Hace dos días se reactivó el caso BioBac: el fiscal pide cinco años de cárcel -una cosa seria- para los acusados de vender un  falso medicamento anticáncer, doce años después del inicio del caso.

En efecto, en 2002 se desarrolló la operación Brujo, mediante la cual las fuerzas del orden, con un despliegue de 200 agentes detuvieron  a 23 personas acusadas de fabricar, comercializar o distribuir un supuesto medicamento milagro denominado Bio-Bac.
¿De qué se trataba? Un farmacéutico cordobés, Fernando Chacón Mejías comenzó a vender en los años 70 del pasado siglo XX en su farmacia de Córdoba una fórmula magistral  preparada por él; se trataba de un producto, que denominaba autovacuna, que incluso los médicos de la zona prescribían en recetas oficiales, y que la Seguridad Social pagaba a las farmacias. Hasta aquí todo normal... estamos hablando de hace 40 años.

Con el paso de los años, y modernización de la Farmacia y Sanidad españolas -leyes de medicamento de por medio- se fueron eliminando miles de medicamentos, pues de eso se trataba, que eran dañinos o de eficacia no demostrada. Pero, durante los años 80 y 90, el descubridor del producto y su hijo, Rafael Chacón, siguieron fabricando y distribuyendo, ya a mayor escala, ese producto, reclamando que curaba "el cáncer, el sida, la hepatitis y otras enfermedades". ¡Todo un milagro, claro!
Sanidad tardó en intervenir; por un lado el producto no parecía ser dañino, pero por otro había que impedir que personas desesperadas (pensemos en los enfermos de sida hace años y sobre todo los de cánceres incurables) caigan en el engaño de personas que le prometen curar su enfermedad. Así se llegó en 2002 a la operación Brujo... y la justicia como siempre tarda una inmensidad -¡12 años!- en instruir las causas judiciales.

Durante este tiempo hubo manifestaciones de afectados, entre los cuales estaban personas relevantes...pero esto no da más legitimidad a la causa. Muchos recordarán lo sucedido no hace mucho con Steve Jobs, el mago de Apple, fallecido de un cáncer de páncreas en 2011, pero que durante años se negó a tratarse con la medicina ortodoxa, dedicándose a prácticas alternativas basadas en el budismo, religión de la que era devoto...lo que no mejoró su salud precisamente

En efecto, la desesperación hace que uno se agarre a un clavo ardiendo, pero las autoridades están en su papel de exigir que si alguien pretende fabricar un medicamento, que los haga demostrando los 3 requisitos clásicos: calidad, seguridad y eficacia. Si alguien no demuestra esto pero llama a su producto medicamento (¡y además para enfermedades tan graves!) está cometiendo un fraude y un delito tipificado. Ya el presidente de los oncólogos españoles calificó en 2002 a este producto de "fraude", y el colegio de Médicos de Córdoba de "curanderismo".
Si alguien quiere vender un producto como alimento que "ayuda en las defensas" es muy libre de hacerlo; ahí está el caso de los productos Bio, del Actimel..., etc., pero engañar diciendo que cura el cáncer son palabras mayores. Y no estamos para esas.

Con todo, siempre hay lugar para las teorías de la conspiración, y personas que viven de ellas y de escribir sobre ellas, pues las opiniones son libres.


miércoles, 29 de enero de 2014

Farmacéuticos y felicidad



Es una tendencia creciente en España que determinadas empresas de servicios realicen estudios y encuestas en relación con su ámbito de actividad, con el objetivo de asegurarse presencia en la prensa y redes sociales. Así, hay estudios sobre los comportamientos sexuales, los hábitos de ocio, los mejores lugares para trabajar, etc.

En estos días pasados, una empresa de gestión de recursos humanos ha publicado un estudio sobre la felicidad en el trabajo, o por decirlo de otra forma, sobre quienes son los profesionales más felices en el trabajo: IV ENCUESTA ADECCO sobre LA FELICIDAD EN EL TRABAJO:
El resultado del estudio es que los profesionales más felices son -por este orden- los bomberos, los maestros y los farmacéuticos, seguidos de ingenieros y periodistas.
Despejamos previamente alguna duda sobre que podemos entender por "farmacéutico", pues son varios los ámbitos de trabajo en que pueden actuar estos profesionales, y entenderemos que se refiere al trabajo en oficina de farmacia.


¿Qué tienen en común las tres primeras profesiones de la encuesta? Pues que se trata de profesiones en los que hay un contacto directo con personas, algo que cualquier psicólogo sabe que produce satisfacción en el trabajo (compárese con el trabajo de un informático u otro profesional frente a un ordenador ocho horas al días); pero además, se trata de tres profesionales que se dedican a servir a los demás: los bomberos ayudan a personas en situaciones complicadas o incluso graves; los maestros enseñan a niños y les ayudan  a formarse (entendiendo que se trata de maestros de niños con edades menores de 12 años; opino que los que se dedican a la formación de escolares de la ESO, niños adolescentes 12-16 años,tienen otras insatisfacciones).
Por último, los farmacéuticos y farmacéuticas que trabajamos en oficinas de farmacia estamos en contacto con enfermos, muchas veces de edad avanzada, a los que dispensamos sus medicamentos con receta, aconsejamos otros para síntomas menores en los que cada vez más está prohibido ir a los centros de salud, aclaramos sus dudas con paciencia y sin prisas y además hacemos de paño de lágrimas de dolencias y y quejas.

Todo ello, al final del día hace que más allá del resultado económico de la actividad profesional, más allá de los disgustos que ocasionan las autoridades sanitarias, más allá de problemas de gestión y otras dificultades, los profesionales farmacéuticos se vayan para casa respirando hondo y en muchas ocasiones satisfechos de haber podido ayudar a una persona.

Esto se refleja después en las encuestas, en los que los ciudadanos nos sitúan entre las personas en las que más confían, tanto de los ciudadanos como de los inmigrantes recién llegados (!). De hecho es una expresión común la de "mi farmacéutico de confianza", todo una definición.
Algo de eso debe haber, pues según el informe el  92,9% declara sentirse feliz en su trabajo
Por ello, no debe  sorprender su inclusión en esta lista de profesionales felices, que es cierto que en ediciones pasadas destacó también a otros profesionales sanitarios como médicos y veterinarios, cercanos también al dolor y a la enfermedad.
Hay diferentes formas de ser farmacéutico, y a ello se dedica un reciente libro así titulado, que explora esas diferentes facetas de actuación que en ocasiones están lejos de los sueños y dificultades de los alumnos de las facultades de Farmacia; esta encuesta quizás les ayude a comprender mejor la profesión a la que quizás en el futuro se dediquen, y a que los que ya la practican, se sientan reconocidos.




Biología humana en la "magic town"

Foto: José Manuel Casal (La Voz de Galicia) Una versión en  gallego  de este  artículo  fue publicada  en el diario La Voz de Galicia...