sábado, 17 de agosto de 2019

España, un millón de farmacias


Unha versión desta entrada foi publicada no xornal La Voz de Galicia o 13.08.19 (http://cort.as/-N0rd)


Un millón de vacas é un fermoso libro no que Manuel Rivas evoca a Galicia. O xornalista televisivo Luis Pancorbo utilizou asimesmo ese número máxico en «La última vuelta al mundo en 80 días» ao falar de Laos, o Reino do millón de elefantesEu tamén recurro a esa licenza literaria para falar de España como o país do millón de farmacias, pois estes establecementos aumentan o seu número de forma sostida nos últimos anos, chegando en 2019 á cifra de 22.000, o que equivale a 1 farmacia cada 2.112 habitantes, a proporción máis baixa do mundo (lonxe dos 4.100 de Alemaña, 7.500 de Suecia ou 15.000 de Dinamarca), un minifundismo contrario a calquer lóxica sanitaria, pero que acerca a farmacia aos cidadáns, lema usado polo Consello Xeral de Farmacéuticos nunha campaña recente, facendo da resignación virtude. O millón de farmacias chega ao seu zénit en Navarra, con aberracións como a existencia de farmacias non habilitadas para dispensar receitas médicas da S.S. e outras que carecen practicamente de medicinas e na práctica son case parafarmacias.
Vitrina da farmacia de Tallín (Estonia)

Algunhas farmacias eran verdadeiras obras de arte, como a de Tallín (Estonia), con 500 anos, a máis antiga de Europa -con permiso da española de Llívia, enclave catalán en Francia. En Galicia, como relata con hábil pluma José Luis Aulet en «Boticas. Las antiguas farmacias de Galicia», temos varias ilustres, como a betanceira do Dr. Couceiro, que neste 2019 cumpriu 300 vizosos anos. Pero hoxe as farmacias son recursos invisibles, que se dan por feito. Así, nun festival musical multitudinario que se celebra todos os anos no norte de Galicia, nos folletos distribuídos polo Concello figuraba como dotación sanitaria só o Centro de Saúde, pero non as farmacias da vila. Non é unha omisión atípica; ao contrario, é habitual ese desprezo, tal vez pola consideración das farmacias como alleas (iso cren eles) ao sacrosanto sistema sanitario público español.
Farmacia Couceiro, en Betanzos
(Foto: La Voz de Galicia)
Dar por feito a existencia dunha farmacia en calquera poboación galega ou española é un fenómeno recente. Ata a instauración en 1857 da facultade de Farmacia en Compostela, no vello pazo de Fonseca, a presenza de boticarios nas vilas galegas era reducida ou inexistente. Así, en 1852 Pontedeume buscaba un boticario que preparase as receitas médicas, pois sen él, a utilidade do médico estaba mermada. Similar problema dábase nas Pontes de García Rodríguez en 1904, cando unha comisión de veciños tratou de convencer ao Dr. José Varela, médico mozo que vivía en Ferrol, a que abrise consulta naquela localidade, ao que se negou por non haber boticario. Finalmente, concertou co farmacéutico ortigueirés Marcial Lens, e ambos trasladáronse á localidade pontesa. Situacións similares había no rural de toda España.
Escultura do loro Ravachol fronte
ao santuario da Peregrina
en Pontevedra
Nesa época heroica de finais do séc. XIX ata mediados do XX, as farmacias eran lugares de tertulia, imaxinadas por Álvaro Cunqueiro -fillo dun farmacéutico mindoniense- en «Tertulia de boticas prodigiosas». En Galicia a máis famosa foi a da Peregrina, en Pontevedra, onde o boticario D. Perfecto Feijóo combinaba o vespertino coloquio coa preparación matinal dos específicos na rebotica, mentras a zona de despacho quedaba vixiada polo seu non menos famoso loro Ravachol: «Don Perfecto, que lle rouban
Pero o tempo pasa, e a España baleira, ese concepto co que Sergio del Molino reivindica a España rural, pode perder as últimas farmacias. Segundo a sociedade española de farmacéuticos rurais (SEFAR), estes profesionais son unha especie en extinción entre o o declive poboacional, o desprezo das administracións, e os recortes nos medicamentos. Hai pouco un sindicato médico reclamaba da Seguridade Social (para a pensión, claro!) que as gardas médicas -xa remuneradas- contasen con cotización adicional á S.S. Cantas xornadas sumarían as gardas eternas (e non remuneradas!) de semanas e meses para os 2.000 boticarios que son o único recurso sanitario en municipios de menos de 1.000 habitantes?
Ai, as farmacias! desexadas e malqueridas...

viernes, 2 de agosto de 2019

La OCU, Isdín y el síndrome de Robin Hood

©Walt Disney 


Una versión en gallego de este artículo fue publicada en el diario La Voz de Galicia el 19.07.2019. Véase: http://cort.as/-MKqj)

En nuestra infancia disfrutamos con los triunfos del pequeño David contra e gigante Goliath o del aventurero Ulises contra el cíclope Polifemo; tanbién con la leyenda de las andanzas, enel bosque de Nottingham (Inglaterra), de un proscrito que robaba a los ricos y repartía el dinero a los pobres: Robin Hood.
Por eso, las noticias que aseguran la gran calidad de cremas faciales de marcas blancas a 3 euros, o que un producto vendido en los establecimientos del magnate valenciano Juan Roig tenga mejor relación calidad/precio, batiendo a productos más caros, comportan ese espíritu justiciero.
Algo así ocurrió el pasado 30 de mayo; la OCU analizó protectores solares pediátricos, un tema candente para cualquier padre o madre. No es una cuestión banal: la FDA, la agencia estadounidense de alimentos y medicinas, la más estricta del mundo, equipara hoy los protectores solares a las medicinas en materia de seguridad. La razón es que la radiación solar produce daños en la piel: manchas, arrugas, quemaduras... hasta tumores e incluso el temido melanoma. Lo llamativo fue que la marca BABARIA -pujante empresa valenciana posicionada en la gama media- comercializaba un producto con factor solar 50, que era de sólo 30; y que ISDÍN, en la que se focalizó la polémica por ser líder en el mercado español, situada en la gama media-alta, vendía un producto con factor 50 que rendía sólo protección de 15.
¿Fraude? ¿Defecto? Las marcas negaron cualquier problema y el ministerio de Sanidad reclamó información exhaustiva a las tres entidades.

Dictamen de Sanidad
Pasadomás de un mes -tic-tac, tic-tac...- el ministerio emitió el pasado lunes, 8 de julio, su dictamen, en el que desmiente que los productos denunciados por la OCU tengandefectos de fabricación o que exista fraude. Resultado que algunos ya preveíamos: más allá de no entender el interés de la marca líder en España en engañar con el factor de protección solar, habíamos apreciado tres detalles:
  • Ausencia de denuncias: si un padre le aplica a un niño una crema solar creyendo que tiene factor 50, pero que en realidad es de SPF 15, aparecerán quemaduras de inmediato. Y los padres españoles no se andan con chiquitas en materia de salud; la preocupación por los niños es continua en las consultas de médicos y pediatras.
  • El ministerio de Sanidad no lanzó alertas sanitarias, ni adoptó medidas cautelares (suspensión o retirada de productos)
  • La OCU mantiene en secreto los laboratorios donde realiza los análisis, lo que impide discutir sus capacidades técnicas reales.

Las asociaciones que defienden a los consumidores cumplen un papel esencial en nuestra sociedad. Y la OCU es una delas más conocidas, con una historia de ya 45 años. Pero no son infalibles; tanbién es cierto que necesitan de vez en cuando destapar algún supuesto escándalo; y si es justiciero (los productos baratos son buenos, y los caros, malos), la ciudadanía le concederáa la entidad el premio Robin Hood.
Si despues la denuncia no se confirma, no pasa nada, el daño ya está hecho y la promoción de la revista de la OCU realizada. Pero hablamos de salud; convenía ser prudentes, que diría Baltasar Gracián.

lunes, 10 de junio de 2019

Amancio Ortega y la oncología. Soberbia habemus


(Una versión en gallego de este artículo fue publicada en el diario La Voz de Galicia el 7.06.2019)


Pasado el fragor electoral del 26 M, tal vez proceda una reflexión serena sobre las ácidas críticas de Unidas Podemos a las donaciones de la Fundación Amancio Ortega a las Sanidades autonómicas en el ámbito de la oncología. Dirigentes de esa formación, primero una poco conocida dirigente madrileña y después el gran timonel del partido, criticaron unas donaciones -que superan los 300 M de euros- para la adquisición de equipos de diagnóstico y tratamiento del cáncer; al tiempo, lanzaron acusaciones de fraude e ingeniería fiscal y de uso de mano de obra infantil en la empresa propiedad del magnate coruñés.
Cualquier decisión puede ser analizada de forma crítica, sin duda, pero llama la atención la censura de donaciones en un asunto tan dramático como es el cáncer; hablamos de una enfermedad a la que muchas veces ni siquiera nos atrevemos a llamarla por su nombre; véase el caso del reciente óbito del excelente divulgador que fue el ex-ministro Eduard Punset, ocurrido según muchos medios “tras una larga enfermedad”. Parece fruto de la soberbia, ese pecado de señoritos (“¡prefiero morir de hambre que trabajar!”, como decían los hidalgos españoles del siglo XVIII), como refería Díaz-Plaja en “El español y los siete pecados capitales”, y del distanciamiento del común de los españoles despreciar estas donaciones.
Recordemos que los equipamientos -avanzados y muy útiles- fueron escogidos y adquiridos por las propias autoridades sanitarias. Llamar caridad a estas donaciones es una estridencia que tal vez persiguiese llamar la atención (“marcar la agenda”, como se dice ahora) ante unas encuestas preelectorales con malos presagios.
No se compadecen estas críticas además, con las donaciones -mi aplauso para ellas- realizadas por los propios dirigentes de esa formación política, ejecutadas con las cuantías que exceden el nivel de tres veces el SMI, que puedan recibir en sus cargos públicos. Una de las donaciones de 2017, por ejemplo, tenía como destino la lucha contra la homofobia. ¿Acaso – exclamemos aplicando la analogía- la solución a este problema tiene que depender de la caridad de los dirigentes de Podemos?
Donaciones en España
Otra crítica es el posible beneficio fiscal; mesémonos otra vez las barbas: ¿acaso los dirigentes de la formación morada renunciaron a las deducciones fiscales a que tenían derecho por sus donacioness? Seamos rigurosos: todos los que hacemos alguna donación procuramos hacer uso de los beneficios que la ley nos otorga; en eso se basa el mecenazgo en cualquier país, y en concreto la ley homónima que existe en España, reformada en 2016, que debería ser potenciada; la sociedad española es aún cicatera en la ayuda a proyectos sociales y a entidades sin ánimo de lucro. El informe El fundraising como herramienta de responsabilidad y compromiso social, publicado en noviembre de 2018 por la Asociación Española de Fundraising (AEFR) revela que el volumen de donaciones a proyectos sociales está en España a años luz del de Alemania o Reino Unido, y a mucha distancia del de Francia o Italia. El informe apunta, con datos del CIS 2015, que apenas un 19% de españoles ha realizado “bastantes veces” donaciones. Mucho camino nos queda.
El dueño de Zara no es un santo. Pero su fortuna no procede del negocio de las armas; como recordaba Camilo Nogueira, economista y dirigente nacionalista de largo recorrido tras la visita que hizo con Xosé Manuel Beiras, el otro líder histórico del nacionalismo gallego, al sancta santorum de Inditex en Arteixo, procede de un negocio industrial, ajeno a bancos, eléctricas o adjudicaciones públicas, cosa que pocos potentados pueden decir en España. Sí es cierto que su fundación apenas comenzó a funcionar en el año 2001, cuando ya el magnate coruñés era multimillonario. En Galicia se le atribuye la frase: “a mi nadie me ayudó cuando estaba empezando, y yo hago lo mismo”, seguramente apócrifa, pero tal vez propia de un empresariado como el español, que no veía necesario devolver a la sociedad parte de sus ganancias, algo que es tradición en países como Estados Unidos. Recordemos que dos de las primeras entidades filantróficas, el Instituto Carnegy y la Fundación Rockefeller fueron fundadas en 1902 y 1913, respectivamente. 
Véase el ejemplo de Francia, ese país tan orgulloso de la fuerza del Estado, que no ha dudado en conceder exenciones fiscales de hasta el 75% a donaciones privadas para reconstrucción de Notre Dame, ¡una iglesia, en el país laico por excelencia! Sigamos ese ejemplo. Si esa percepción -que progresa en todo el mundo- está cambiando en España, es preciso apoyarla, encauzarla y regularla, pero no pongamos palos en las ruedas.


domingo, 19 de mayo de 2019

Freud y las misteriosas anguilas



Sigmund Freud, neurólogo vienés


Publicado en la revista ACOFAR, nº 560, mayo-julio 2019


Lo cuenta Jan Morris, la brillante escritora galesa, en su obra "Triestre, o el sentido de ninguna parte”, un precioso libro de viajes sobre esta ciudad italiana situada en la orilla oriental del Adriático; una ubicación atípica, rodeada de pueblos eslavos -croatas y eslovenos, un poco más allá bosnios y serbios...- que hace que un gran número de italianos piensen que la ciudad no pertenece a su país.
Morris, también famosa periodista – fue la autora de una de las exclusivas del siglo XX, la coronación del Everest en 1953- describe Triestre, en la que vivió varios años, como una villa cosmopolita y multiétnica, en la que convivían austríacos, italianos, eslavos, judíos, armenios, ingleses... muchos de ellos comerciantes; de hecho la Cámara de Comercio era la institución más importante de la urbe. Triestre tuvo su época de máximo esplendor en el siglo XIX, cuando su excelente puerto era la entrada al imperio austro-húngaro -los dominios del emperador Francisco José y de su esposa, Isabel de Baviera, "Sissial que pertenecía.


Ejemplar adulto de anguila
Por ello, no es extraño que recibiera a finales de ese siglo la visita de un joven estudiante vienés; se trataba de Sigmund Freud, el que sería famoso neurólogo y padre del psicoanálisis, a la sazón estudiante de Medicina en la universidad de Viena. En marzo de 1776, con 20 años, llegaba a las orillas del Adriático becado por el Instituto de Anatomía Comparada de Viena, con un encargo: elucidar el misterio de la reproducción de las anguilas, y más concretamente, como eran los testítulos en las anguilas macho. No era un asunto menor. Ya Aristóteles, el gran sabio griego del siglo IV a.C., se había rendido al enigma, aventurando que las anguilas nacían por generación espontánea en el fondo de los lagos. Y en el siglo I de nuestra era, el escritor y naturalista Plinio el Viejo en su Historia Natural postuló que las anguilas se reproducían frotando su piel contra las rocas; los jirones desprendidos se convertirían en sus crías. Hipótesis fantásticas, sin duda.

El joven Freud viajaba a Triestre por haber allí una estación de biología marina; además, había sido un biólogo de esa ciudad, Simon von Syrski, de origen polaco, el que había descubierto en las anguilas dos órganos lóbulados a los que había identificado como testículos, pero persistían las dudas, pues no se había logrado ver esperma en ellos. Se sabe que Freud diseccionó con paciencia y dedicación unos 400 ejemplares de anguilas, sin lograr identificar las gónadas masculinas. Un fracaso, que sin embargo, no truncó su carrera científica. Con todo, no deja de ser curioso que el mismo pensador que atribuye al placer sexual la razón de ser del desarrollo psíquico de las personas y de forma muy importante durante la época infantil, o que postuló el complejo de castración, se haya dedicado con ahínco, con pinzas y escalpelos, a la búsqueda sistemática de los testículos de una especie animal; sobre ello publicaría al año siguiente su primer artículo científico:Observaciones... de los órganos lobulados de anguilas descritos como testículos”. 
El fracaso de Freud no debe resultar extraño: hasta 50 años después, gracias a los trabajos del oceanógrafo danés Johannes Schmidt, no se supo que las anguilas macho maduraban sexualmente, y por tanto desarrollaban los testículos, en el largo viaje -más de seis meses- desde sus ríos en Europa hasta el mar de los Sargazos, en pleno Atlántico, donde se reproducen, a grandes profundidades por cierto, muriendo después.


El misterioso viaje de las angulas

Lo de la profundidad es otro misterio, pues se trata de un animal que pasa la mayor parte de su vida en las aguas superficiales de ríos, lagos y estuarios. Así pues, no hay machos en los ríos, sólo en el mar y lejos de la costa. Hasta los trabajos de Schmidt no se pudo confirmar que las anguilas eran la misma especie que las pequeñas angulas, autoras de otro viaje no menos épico, más de 5.000 km, desde su nacimiento en el mar de los Sargazos hasta los ríos europeos, y que dura tres años; algo realmente extraordinario... por cierto, cada vez con mayores dificultades; de hecho, las anguilas, debido a las presas y embalses ya no surcan como antaño las cabeceras de los ríos, del Duero, del Ebro o el Guadalquivir. Así, ya no hay anguilas en Soria, ni tampoco en Logroño o en la sierra de Cazorla.
Misterios de la historia de la Ciencia, o de la Farmacia, donde también los hay. Sobre ellos volveremos en otra ocasión. Mientras tanto sigamos comiendo anguilas y, los que puedan, también angulas, ese bocado delicatessen, curiosamente de escaso sabor, pues lo que se aprecia es su textura, pero frenando algo su consumo; y frenando sobre todo su comercio ilegal hacia el sudeste asiático donde es un lujo aún más prohibitivo. Todo ello como homenaje a su esfuerzo y a la vista de su escasez.

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TextoXosé María Torres



miércoles, 13 de marzo de 2019

Ayuda humanitaria. ¿Una nueva fake news?

Foto: Farmamundi

En los últimos tiempos los medios de comunicación, redes sociales e incluso gobiernos, están preocupados por la abundancia de noticias falsas, con nuevos términos como postverdad hechos alternativos. Pero la expresión que está triunfando es la de "fake news” o "noticias falsas”. Tal vez entre en esta categoría una noticia que seguimos con atención en las ONG dedicadas a la solidaridad internacional: los cargamentos de ayuda humanitaria que aguardan en las frontera de Colombia, Brasil y una isla del Caribe para entrar en Venezuela. Cualquier persona de buena voluntad aplaudiría esta benemérita iniciativa, ya no digamos los propios venezolanos que están sufriendo privaciones de productos básicos como alimentos y medicamentos. Entonces, ¿por qué el gobierno de ese país impide a entrada de la ayuda?

La acción humanitaria es una actividad muy antigua. En la época moderna, como dejó escrito Voltaire en Cándido o el optimismo, tras el terremoto -incluido un maremoto y posterior incendio- de Lisboa, que asoló la ciudad en 1755, el gobierno portugués pidió (ojo a esta palabra) ayuda internacional, que al menos Inglaterra hizo efectiva. Cien años después, en 1859, tiene lugar la batalla de Solferino que enfrenta a los franceses -mandados por Napoleón III- y piamonteses contra los austríacos. Las consecuencias de aquel combate -miles y miles de heridos y moribundos de ambos bandos abandonados en el campo de batalla- horrorizarían al suizo Henry Dunant, quien promovería la constitución de la Cruz Roja, que se especializaría en ayudar a los heridos y combatientes de las guerras. Ya en el siglo XX la guerra de España, las dos guerras mundiales y sobre todo el conflicto de Biafra en 1968 (que dio lugar al nacimiento de la primera ONG moderna, Médicos Sin Fronteras), afianzaron el concepto da ayuda humanitaria. Paralelo a esta evolución nació el derecho internacional humanitario, basado en los Convenios de Ginebra de 1949.

Las normas establecen varios requisitos para la acción humanitaria; entre ellos, que la ayuda sea solicitada por el gobierno del país receptor; que sea independiente; que no esté mezclada con asuntos políticos y que sea irrevocable, no ligada a contraprestaciones. ¿Cumplen estos cargamentos con lo establecido en esas normas? Parece que no. Por un lado, no fue requerido ni aceptado por el gobierno del país, como sí lo fue, por ejemplo, la leche en polvo americana aceptada por Franco en los anos 60, y que muchos niños de aquella época tomamos. Además, no vale todo; en las ONG solidarias estamos cansados de recibir ofrecimientos de ayuda por parte de empresas, organismos o particulares... que ofrecen productos, algunos de ellos verdaderas insensateces, como la de un alcalde de Porriño de los años 90, conocido por su gran humanidad -pesaba casi 180 kg- que para solucionar el hambre en Ruanda tuvo la brillante idea de ofrece el envío de 10.000 kg de callos que se preparaban en una fiesta en aquella pujante villa pontevedresa.

Recordamos también como en la época de la invasión de Irak, en 2003, un gobernante español famoso por su acento pseudomexicano de "estamos trabajando en ello...”, ofreció a las ONG españolas más de 500 M de euros para ayuda humanitaria en Irak, lo que fue rechazado por varias de ellas, como OxfamIntermón, que prefirieron mantener su independencia y no mezclarse con tropas beligerantes, a pesar de que por eso fueron castigadas por el partido gobernante en España.Similar conducta están teniendo hoy entidades como la Sociedad Española de Medicina Humanitaria (SEMH), la Coordinadora Española de ONGD, el Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH),e incluso en el exterior el propio Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que denuncian el uso espurio de esta acción humanitaria.

Sería deseable que en las lides políticas no se recurriera a chantajes como este, que no hacen sino aumentar la ansiedad y el sufrimiento de la población de un país, Venezuela, con el que tantos gallegos y españoles estamos ligados, y que merece nuestro mejor apoyo, eso sí, con neutralidad, independencia y respeto a las normativas internacionales.

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Artículo publicado en gallego en el diario La Voz de Galicia, el 8.03.19. Disponible en: https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2019/03/08/axuda-humanitaria-unha-nova-fake-new/0003_201903G8P17993.htm


viernes, 1 de marzo de 2019

Crónica del III Congreso de Cooperación Internacional Médica (II). Ponentes, ponencias, ONG y cosas varias

En la sesión final del Congreso. En el centro,
Martiño Noriega, médico y alcalde de Santiago

(foto: @FCOMCI )

Lema/objetivo del congreso
El lema del congreso era "El acceso a medicamentos esenciales, un derecho de la humanidad". La verdad es que no todas las ponencias estaban incluídas en este ámbito (ejemplo la dedicada a las TIC), pero si mayoritariamente. Quizás faltó alguna ponencia o mesa redonda dedicada precisamente a profundizar en ese derecho, cuyo enunciado puede ser llamativo para algunas personas, más acostumbradas al reconocimiento de la salud como derecho. Es cierto que en las carreras universitarias del ámbito sanitario -o incluso antes- se debería de abordar este derecho, que poco a poco va asentándose en la comunidad sanitaria. En España la polémica por la falta de acceso a los nuevos medicamentos contra la hepatitis C, el sofosbuvir y los restantes, ha tenido bastante que ver con ello. Pero aún falta mucho.

Mesas redondas.
El programa incluía una sucesión de mesas redondas con 3 o 4 participantes, más el moderador, es decir 4 o 5 personas en total. Dado que el tiempo disponible era de 60 minutos para cada una, lo que se cumplió a rajatabla y con puntualidad alemana, determinó unas ponencias de 10-15 minutos, realmente insuficientes para conocer con cierta profundidad el tema que el ponente quería transmitir. Y desde luego, impedía un debate o coloquio posterior más amplio. Con ello, hubo ponentes que venían de lejos (entiendo que algunos de fuera de España) y que apenas tuvieron oportunidad de expresarse.
Mis propuestas
1. Menos ponentes o más tiempo para las mesas redondas
2. Reuniones simultáneas. Salvo el primer día, en que hubo reuniones, algunas de acceso restringido, dada la materia de que trataban, no hubo este tipo de reuniones. Sin embargo son una práctica muy habitual en reuniones de todo tipo y son prácticas, pues permiten dedicar un tiempo mayor a cada tema, y por un lado al reducir el número de asistentes permite una mayor interacción público-ponentes que es siempre muy enriquecedor. Es cierto que también tienen inconvenientes, pues impide asistir  a alguna que pueda interesarnos, pero todo el mundo suele tener preferencias.
Foto: @FCOMCI 

Ponentes.
No se puede aquí hacer una reseña, y menos un análisis de los 21 ponentes (+ 6 moderadores) de la jornada del viernes, pero sí señalaré a algunas personas y a sus intervenciones como ejemplo de cómo se desarrolló el Congreso:
- Igualdad de género: de los ponentes 11 eran varones y 10 mujeres, una distribución aceptable, teniendo en cuenta que las profesiones sanitarias son mayoritariamente femeninas, lo cual sucede también en los profesionales que se dedican a la cooperación internacional, salvo en las situaciones de ayuda humanitaria/emergencia o lugares en conflicto en los que la presencia masculina es mayoritaria.
De los moderadores de mesa, algo similar: 3 varones y 3 mujeres. 
- Profesiones (de ponentes/moderadores): al menos 12  eran licenciados en Medicina, 4 en Farmacia, 1 periodista, 1 titulada en Biología, 2 licenciados en Derecho, 1 en arquitectura Técnica, 3 tituladas en Enfermería, 1 en Geografía e Historia, 1 economista (EBA)... Y a ello sumado que de todos estos ponentes/moderadores algunos eran profesores universitarios e incluso varios -bastantes -militares, una presencia por cierto siempre llamativa y que -desde el respeto- hay que analizar cuidadosamente cuando estamos hablando de cooperación internacional o ayuda humanitaria.
Una amplia variedad profesional en todo caso que siempre ofrece diversidad de puntos de vista y enfoques.
Logos de varias ONG españolas
- Asociaciones profesionales, organismos y ONG. Las personas que intervenían en las mesas representaban mayoritariamente a e stos dos tipos de entidades. De las segundas y terceras, que son las que me interesan a efectos del congreso, indicaré a algunas: Fundación de Colegios médicos para la Cooperación Internacional -organizadores del congreso-, Fundación Pablo VI, AEMPS, Farmamundi, Medicines Patent Pool, fundación Mundo Sano, Real Instituto Elcano, Cruz Roja española, Medicos del Mundo, Enfermeras para el Mundo, proyecto Kilisum, Proyecto Shantidi, Matres Mundi, OxfamIntermón, Partners in Health Sierra Leone..., una amplia panoplia representativa del activismo solidario.

Cabe lamentar aquí la ausencia, o espantá, de una importante ONG sanitaria (y que cerró recientemente su delegación en Galicia), incluida inicialmente en el programa del Congreso, pero  cuya actuación pública no se corresponde en ocasiones con la grandeza de su profesionalidad en el terreno y con el apoyo ciudadano que recibe.

- Intervenciones. Señalaré alguna: 
  • Cristina Antolín, médica, misionera y priora de la Congregación de Santo Domingo. Tal vez se confundió de escenario, y dedicó una parte importante de su intervención a su labor pastoral, a su anhelo religioso, íntimo, en definitiva, a su fe... en lugar de hablar de sus 32 años de experiencia en África, de lo que habló realmente poco. Es evidente que no podemos pedir a una médica misionera que olvide sus motivaciones personales, pero conviene recordar que el congreso estaba dedicada a la cooperación internacional sanitaria, no a la labor de los misioneros difundiendo su fe. Todo ello dicho con el máximo respecto, y por un lector regular de Mundo negro, revista mensual de los misioneros Combonianos, sin duda la mejor revista española de actualidad sobre África. 
  • Felipe Noya. Una excelente intervención, práctica y con detalles meridianos de este traumatólogo gallego y miembro de Médicos del Mundo. Del carácter práctico, las recomendaciones para los sanitarios que hagan cooperación internacional (vacunas, seguros, documentos, certificados e incluso títulos si hace falta). De los detalles meridianos, el ejemplo de una filosofía de Médicos del Mundo: en ciertos lugares comprometidos, con riesgos, es mejor no llevar armas, y declararlo, con pegatinas en sedes y vehículos, a protegerse mediante guardianes armados, policías e incluso soldados. Y si el riesgo no es asumible, se abandona la zona.
    Personal del Área Logística Humanitaria de Farmamundi.
     A la izqda., Guillermo López (foto: Farmamundi)
  • Guillermo López Rozada. Director técnico del Área Logística Humanitaria, Guillermo informó brevemente de la distribuidora de medicamentos que Farmamundi ofrece a todas las ONG e instituciones españolas. Con  sede en valencia, es la única existente en España y que ofrece (que no se me note que soy miembro de esta ONG...) un alto nivel profesional. Pero centró su intervención sobre todo en el proyecto estrella actual: la preparación para la AECID de un hospital de campaña grado II (es decir, con quirófano), aprobado por la OMS el pasado 31 de mayo (fecha en la que... bueno, dejémoslo) y disponible para salir en la próxima emergencia en la que colabore España. Una pena la limitación de tiempo para la exposición, que dificultó la visualización sosegada de algunas de sus dispositivas.
  • Pedro J. Gil, coronel médico. Las presencia de los militares en las actividades de cooperación internacional y ayuda humanitaria es siempre polémica, o al menos controvertida, en especial cuando se entremezclan o incluso pretenden suplantar a los propios trabajadores humanitarios. A pocos gobiernos les gusta ver a militarees extranjeros en su propio país, por más que la TV pretenda convencernos del excelente -más bien dudoso- papel que hizo, por ejemplo, la Unidad Militar de Emergencias tras el terremoto de Nepal de abril de 2015, una unidad que en otros ámbitos, el de los incendios forestales pretende sustituir a unidades de protección civil (¿qué hacen personas con armas apagando incendios?). pero bueno... el coronel Gil habló, y habló bien, de las TIC en la telemedicina y su uso en barcos pesqueros, militares, contingentes desplegados en operaciones de paz, en civiles de estas zonas de despliegue, de trabajadores humanitarios, etc., todo ello centrado y dirigido desde el Hospital Gómez-Ulla de Madrid, hospital central de la Defensa español. Una descripción muy interesante, que no se limitó a los 15 min asignados (¿quién se atreve a poner tarjeta amarilla a todo un coronel?), llegando hasta la media hora, tal vez la intervención de ponente de mesa redonda más larga del congreso.
  • Juan José Rodríguez Sendín,  de la comisión deontológica de la OMC. Se notaba que jugaba en casa; de hecho se tomó la libertad de negarse a cumplir uno de los requisitos que parece que pidió la organización a los ponentes: su declaración de no tener conflicto de intereses. Genio y figura, defendió apasionadamente el derecho de acceso a medicinas y a la salud. Habló de su caída del caballo cual Pablo de Tarso en el camino a Damasco, una experiencia en un país americano, en el que no comprendía como era posible la falta de elementales equipos sanitarios para salvar la vida de un paciente. Todo eso le llevó a impulsar la creación hace pocos años de la Fundación promotora del Congreso, y más recientemente con otros colegas, como el experto en gestión de salud Fernando Lamata, curiosamente estos días también en Santiago, pero en otro foro solidario,  la asociación por un Acceso Justo al Medicamento.  

martes, 26 de febrero de 2019

Crónica del III Congreso de Cooperación Internacional Médica (I). Organización.

Acto de inauguración (Foto 

Los pasados 21 y 22 de febrero se celebró en Santiago el III Congreso de Cooperación Internacional Médica, del que quiero ofrecer una crónica que abarque sus diferentes partes: programa del evento, organización, ponentes, intervenciones, resultados, etc.
Comenzaré con una primera entrada dedicada a la organización.
Promotores.
El Congreso estaba promovido por la Fundación para la Cooperación Internacional, nacida en el seno de la Organización Médica Colegial (OMC). Es la tercera edición, continuadora de las dos anteriores, que tuvieron lugar en Granada (2016) y Santander (2017). Se trata por tanto de una iniciativa ya consolidada que responde al parecer a las inquietudes humanitarias de Juan José Rodríguez Sendin, ex-presidente de la OMC, nacidas a partir de alguna experiencia personal frustrante en Latinoamérica de no hace muchos años. Esa consolidación se notaba en la organización, que podemos calificar ya de notable o incluso de sobresaliente
Esta edición en concreto estaba organizado por el Colegio de Médicos de A Coruña y la OMC, con la colaboración del Colegio de Farmacéuticos de A Coruña, una buena simbiosis, más aún dado el lema del congreso: "El acceso a los medicamentos esenciales, un derecho de la humanidad".
Ciudad y Sede
Que la ciudad elegida fuese Santiago de Compostela es siempre algo agradable. La sede era la facultad de Medicina, en cuyo salón de actos, el Auditorio Novoa Santos, se celebraba el congreso. La facultad está enclavada en el casco histórico, a escasos metros de l aplaza del Obradoiro y catedral de Santiago, lo que permitía breves paseos y conversaciones entre los asistentes para relajarse un poco del intenso programa.
Programa
Un programa que estaba dividido en dos días, el jueves 21 y el viernes 22 de febrero. El primer día, en horario de tarde, se iniciaba con la visualización de varios posters/ comunicaciónes en el vestíbulo del Auditorio, que contaba asimismo con unos paneles explicativos de la ONG Farmamundi en su tarea de acceso a medicamentos, uno de sus objetivos fundamentales, que coincidía plenamente con el lema del Congreso.
El acto de inauguración reunía a los presidentes de la OMC Serafín Romero Agüit
 y del Consejo General de Farmacéuticos, Jesús Aguilar, y los de los colegios coruñeses de Médicos, Luciano Vidán, y de Farmacéuticos, Héctor Castro. Allí se anunció que el próximo Congreso, el IV, tendrá lugar en Valencia.
El segundo día el congreso transcurrió ya a velocidad de crucero, en toda su plenitud, con comienzo a las 9.00 h., con sucesivas mesas redondas de 1 h de duración a cargo de 4 e incluso 5 miembros (entre ponentes y moderador), algo de lo que hablaremos en tono crítico en la siguiente entrada.
El Auditorio repleto. Éxito de asistencia
(Foto 
Asistentes/bolsas de inscripción
Sin tener datos oficiales de referencia, a ojo de buen cubero la asistencia debía de rondar los 200-250 asistentes, una cifra considerable y que permitía una buena interacción entre los asistentes y ponentes dentro y fuera del salón de actos. varios colegios de médicos y farmacéuticos habían concedido becas de inscripción a colegiados en ambas instituciones, lo que sin duda colabora desde el principio en un previsible éxito de asistencia
En mi caso, debo dar las gracias al Colegio de Farmacéuticos coruñés por hacerme objeto de una de esas bolsas de inscripción. Espero que con la pequeña difusión que pueda hacer en este blog del desarrollo del congreso pueda compensar mínimamente la beca que se me ha otorgado.
Material
La carpeta a entregar a los participantes incluía un folleto con el programa completo del congreso y otro, fotocopiado, pero interesante, con los datos profesionales más importantes de los ponentes y moderadores. algo no siempre habitual y que determina que apenas se conozca al que habla, más aún cuando se recurre al tópico de que "fulano de tal no necesita presentación".
No hubiese estado de más que incluyese algún artículo de fondo, alguna ponencia, algún documento de interés, de los muchos que afectaban al congreso. Por poner un ejemplo, la última Lista de Medicamentos Esenciales, cuyo acceso era el lema del congreso. Quede como propesta para el futuro, de la que no reclamaré royalties.
Set de TV (Foto 
Patrocinadores y autoridades
Entre los primeros figuraban la Consellería de Sanidade de la Xunta de Galicia y la fundación AMA, entidad dependiente de esta mutualidad sanitaria aseguradora de igual nombre. Como colaboradora, la Universidad de Santiago.
Entre las autoridades, citar la presencia del presidente del Parlamento de Galicia, Miguel Ángel Santalices, cuya presencia cabe anotar únicamente al título de Medicina de que dispone, pues escasos méritos cabe atribuir a la institución que representa en el ámbito de la Cooperación al Desarrollo. Similar crítica podemos señalar en relación con la presencia del Conselleiro de Sanidade, Jesús Vázquez, también médico o el saludo a los asistentes a media tarde del viernes, en la recta final del congreso, de Martiño Noriega, alcalde de Santiago y médico de profesión.
En cambio, sí echamos en falta, y es otra propuesta para el futuro, la presencia de alguna autoridad representativa a nivel autonómico o estatal de las competencias de cooperación al desarrollo, totalmente ausentes incluso del Comité de Honor del Congreso, un olvido que realmente no entendemos. Parece que los organizadores del congreso olvidan que la materia de la que tratan es de la Cooperación Internacional, no de la Sanidad.
Actividad complementaria
Contiguo a la sala del congreso, y en una localización que quizás se pudiese haber escogido con mejor fortuna, había una especie de set televisivo por donde iban pasando determinados ponentes para grabar una serie de entrevistas muy interesantes y que están disponibles en las redes sociales de la fundación organizadora, o para ser entrevistados por los medios de comunicación.
El Dr. Felipe Noya, de Médicos del Mundo,
con una ponencia muy práctica  (
Foto 
Hay que destacar la incansable actividad tuitera a lo largo del congreso, con #hashtag o #etiquetas propios: , así como el buen funcionamiento, por lo demás, de micrófonos, videos y presentaciones, a cargo de dos avezados técnicos en un pequeño set lateral de la sala. Modelo a copiar.

Programa social
El habitual programa social de los congresos médicos fue replicado en este congreso solidario con cierta moderación y alguna diferencia.
Por un lado, con la dispensación -permítaseme este término farmacéutico- de cafés y almuerzo (el viernes) para todos los participantes, a lo largo de los pasillos de la facultad, en un ambiente distendido. Algo incómodo por la estrechez de los pasillos, pero digno y sin pasarse.
A destacar, como no, la ausencia entre los patrocinadores de laboratorios farmacéuticos -y por tanto de sus influencias- generosos contribuyentes de tantos y tantos congresos.
Por otro lado, un acto de bienvenida la noche de jueves, con un cóctel, un concierto a cargo del grupo LOS FABULOSOS WEEKEND, incluyendo una actuación de los showmans Carmen Blanco y Tania Villamarin. Esto tuvo lugar en la Sala capitol de la capital gallega, que permitió interactuar y socializar aún más a los asistentes al congreso.
Más llamativa es la Cena final, celebrada en un magno escenario: el Hostal de los Reyes Católicos, contiguo a la sede del Congreso. Nada que objetar si fuese un congreso médico al uso, pero más criticable si se trata del punto final de un congreso en el que se difunde de los valores de la solidaridad... llenando la barriga. Y por más que se le califique de "cena solidaria" en favor de la ONG Égueire, una pequeña ONG coruñesa especializada en la cooperación con África.
Actas/publicación del Congreso
Siempre es interesante documentar las intervenciones y tal vez los debates desarrollados a lo largo de un congreso. NO suelen tener valor de referencia como textos académicos, pero si para seguir la trayectoria de una entidad y de unos profesionales, en especial los médicos, promotores del evento.
De acuerdo con la experiencia de congresos anteriores aguardamos esta publicación

Y de momento rematamos aquí esta primera parte de la crónica del Congreso de Cooperación Médica. En poco tiempo daremos a la luz una segunda parte, ya menos contemplativa y algo más crítica, pero siempre con cortesía.

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Texto: Xosé María Torres
Fotos




España, un millón de farmacias

Unha versión desta entrada foi publicada no xornal La Voz de Galicia o 13.08.19 (http://cort.as/-N0rd) Un millón de vacas  é un fe...