domingo, 14 de febrero de 2010

Sector farmacéutico y Haití



En España, la respuesta ciudadana en favor de Haití, tras el terremoto que sufrió el pasado 12 de enero, ha sido sin duda muy importante. La Asociación Española de Fundraising, con datos de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo-España, estimaba en 72 M de euros los recaudados por las ONGD españolas durante los 30 días pòsteriores al terremoto.
Esta respuesta es comparable al esfuerzo que el conjunto de las administraciones públicas españolas han realizado en favor del pueblo haitiano; un esfuerzo que se estima en 40 M de euros.

El sector farmacéutico no parece ser ajeno a la efervescencia de actos solidarios, festivales, donaciones y manifiestos de solidaridad. Algunas ONG farmacéuticas como FARMAMUNDI, Farmacéuticos Sin Fronteras, Farmacéuticos en Acción, (pero recordemos que hay más ONG farmacéuticas, como Apotecaris Solidaris, Fundación El Alto, etc. y de todas ellas hablaremos otro día) han iniciado actividades como envíos de medicamentos o recogida de donaciones para emprender proyectos futuros. Se cuenta con las aportaciones de particulares y empresas -tanto industria como distribuidoras- y de las colegiones y asociaciones del sector.
Así, el pasado XX, el semanario El Global titulaba el 22 de enero "La farmacia española se vuelca con Haití", detallando varias de las iniciativas surgidas. Es cierto que no todo vale, no todas las iniciativas, especialmente en el ámbito del envío de medicamentos son afortunadas, y por ello, alguna ONG como FARMAMUNDI reflexiona y hace un llamamiento para hacer las donaciones correctas.

Es positiva la coordinación de los esfuerzos, y en este sentido la iniciativa del COF de Madrid de constituir un grupo de trabajo y una cuenta bancarias centralizada es algo positivo.

Sigamos atentos a los esfuerzos del sector, a ver si esta tragedia sirve para despertar conciencias y que el apoyo a estas actividades humanitarias y a las administraciones y ONG que las emprenden goza del apoyo regular que sería deseable.
pues no debemos olvidar que -como titulaba un amigo de la red- Haití ya existía, y ya era un país de los más pobres del mundo sin que apenas nadir se fijse en él.
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miércoles, 20 de enero de 2010

Pon un lobby en tu vida!



Eso es lo que dice El Global, uno de los semanarios que tratan la actualidad farmacéutica en España. El otro es Correo Farmacéutico, que ya citamos y del que hablaremos otro día con más detalle. Las publicaciones del ámbito sanitario en España se financian fundamentalmente con la publicidad de los laboratorios farmacéuticos, por lo que de acuerdo con la práctica periodística universal, es dificil la aparición de noticias que discrepen del pensamiento dominante de los que pagan los anuncios, en este caso, la poderosa industria farmacéutica.
Con todo, no resulta fácil la pervivencia de las publicaciones, y si no que se lo digan a una de las revistas decanas de la prensa sanitaria en España, JANO-Medicina y Humanidades, de la que se hablaba recientemente sobre un presunto cierre.
Pero yendo al grano… hablemos de los lobbies farmacéuticos presentes en Bruselas –y del dinero que invierten en ello- que en este artículo de tono positivo (“La industria farmacéutica se apunta a la transparencia”) se informa sobre el registro voluntario de lobbies que la Comisión Europea y el Europarlamento decidieron crear en diciembre de 2008. Después de comenzar el artículo con un título positivo, el semanario presidido-dirigido-editado por Santiago de Quiroga Bouzo reconoce que si bien la inscripción en el registro es voluntaria, la realidad es que la Comisión y varios departamentos han adoptado como práctica el no reunirse con entidades que no estén inscritas en el citado Registro.

¿Y quien anda por allí?
Pues en el registro están inscritas más de 2.100 entidades, entre ellas compañías farmacéuticas y patronales del sector. Aparecen al menos 15 compañías farmacéuticas, más 5 patronales, que dedican importantes esfuerzos en intentar que las instituciones europeas acerquen sus posiciones a lo que piensa y le conviene a la industria; así Bayer, declara un gasto de 1 M de euros en 2007, y otras compañías –BMS, GSK, Pfizer, Sanofi-Aventis, J&J, AstraZeneca…- cantidades inferiores pero que sumadas son para echarse a temblar.
Y esto sólo son las declaradas
Frente a estos datos, en EEUU los datos de influencia de las compañías farmacéuticas son claramente superiores, abrumadores realmente: 29 M de dólares en sólo el segundo trimestre de 2009, encabezados por –¡no es sorpresa!- Pfizer, con 6,2 M de dólares gastados en cabildeo.
Pues así, tacita a tacita...consiguen sus propósitos
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martes, 19 de enero de 2010

Un editorial valiente



Pues sí, el editorial este del director del semanario Correo Farmacéutico, Francisco J. Fernández, que no había visto en su día, pues es ya de hace unos meses, pero que unos compañeros de Farmamundi me han enviado.
Habla de la responsabilidad social de las empresas farmacéuticas y está escrito con la serenidad del director de una publicación que suele reservar su pluma acerada para las críticas de cine que -magníficas- publica en cada número del semanario, pero que no duda en proclamar cosas que no todo el mundo quiere escuchar cuando la realidad lo requiere, como en esta ocasión.
Puede verse aquí
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sábado, 2 de enero de 2010

Transparencia en el sector. Ranking español



Uno de los pilares en los que se asienta la RSC es el de la transparencia, que obliga a proporcionar una serie de datos –y a hacerlo de forma accesible- sobre la actividad de la empresa. Es cierto que en las empresas que cotizan en bolsa la transparencia es una obligación regular -ya se encarga la CNMV de estar atenta a posibles incumplimientos- pero en el resto de las empresas está sujeta a criterios de voluntariedad.
La revista Actualidad Económica, en colaboración con la consultora PwC ha presentado en uno de los números de diciembre del fenecido 2009 un ranking de transparencia entre las empresas españolas, que alcanza a 136 de ellas. Recordemos que el análisis se hace sobre empresas españolas, por lo que no incluyen a las multinacionales farmacéuticas, salvo Bayer, por cotizar en la Bolsa española.

La clasificación la encabezan 2 bancos, pero nuestro interés se centra en el sector farmacéutico-biotecnológico, que ya nos sorprende por incluir a sólo 8 empresas entre esas 136: Almirall, Bayer, Grifols, Natraceutical, Puleva Biotech, Rovi, Zeltia. ¿Dónde están las demás farmacéuticas españolas? ¿Dónde están Esteve, Uriach, Ferrer, Cinfa, y todos las demás españolas?

¿Cómo está situado el sector en transparencia? Pues de forma discreta/baja: entre las 50 primeras sólo hay una empresa, Bayer, que si bien es extranjera, cotiza en la Bolsa española. La siguiente es la emergente Zeltia, en el puesto 55, y más allá se encuentran Grifols (nº 60), Rovi (68), Almirall (69), Natraceutical (84), Faes farma (89) y Puleva Biotech (101)
De los criterios utilizados para valorar la transparencia, 15 en total, nos hemos fijado en 3 de ellos:
- Reporting RSC/Sostenibilidad
- Verificación por un experto independiente
- Diálogo estructurado con los grupos de interés
De este último parámetro, de las 8 compañías del sector, únicamente Bayer recibe la máxima valoración (1 punto sobre 1), bajando a 0,5 puntos en el caso de Grifols, y siendo inexistente (0 puntos) en el resto, lo que quiere decir que los stakeholders (pacientes, ONG, clientes, sociedad en general) aparentemente son para estas empresas…pues humo y nada más que humo.
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miércoles, 23 de diciembre de 2009

Como ser solidario…sin gastar un duro!




Una de las facetas de la RSC es la acción social, que integra aquellas actividades que realiza una empresa para devolver a la sociedad parte de los beneficios que ha obtenido. Esta acción solidaria o filantrópica se confunde en ocasiones con el marketing social o marketing con causa, pero más allá de tratar esto, nos interesa en esta ocasión, comentar de que forma se realiza la acción social.
Una forma tradicional es el apoyo económico a ONG, para que sean ellas las que ejecuten las actividades benéficas. Al tiempo, suele realizarse cierta comunicación a los medios del patrocinio y del objetivo del mismo, que redunda en publicidad para la empresa que es percibida por la sociedad como empresa con corazón.

Sin embargo, desde hace tiempo, los expertos de marketing han visto que esta estrategia tenía unas pérdidas colaterales: los nombres difundidos eran dos, el de la empresa y el de la ONG, con lo cual el impacto comunicativo (=publicidad) realizado se divide por dos. ¿No hay forma de evitarlo?

Pues sí, ponga una fundación en su vida, a poder ser con el mismo nombre de la empresa, y que sea a esa fundación a la que la empresa haga sus donaciones –si existen- con lo que ya obtiene de partida un beneficio mediante deducción de impuestos de sociedades (35%), y además, que la empresa reciba el apoyo y la consideración ciudadana por su acción altruista. Hay múltiples ejemplos, y uno de ellos es… la Fundación COFARES.
Esta entidad, de escasa transparencia como otras tantas fundaciones del sector farmacéutico sale a la palestra regularmente con motivo de sucesos trágicos (inundaciones, tsunamis, terremotos…, frente a los cuales reacciona solicitando apoyo económico a farmacéuticos, usuarios de las farmacias y otros paganos. ¡El mundo al revés!
Una fundación puesta en marcha por la distribuidora farmacéutica más importante de España por volumen de facturación y cuota de mercado, que además pertenece al ámbito cooperativo (y por ello presuntamente más cercana a determinadas posiciones de ayuda mutua), en lugar de destinar a esa fundación dinero de sus propios recursos, de sus propios beneficios, lo solicita a otros, pero haciendo que el nombre publicitado sea el suyo ¡Qué gran invento!
Pues en efecto, así lo ha hecho la Fundación COFARES, una de cuyas últimas actividades es organizar un mercadillo para recaudar dinero para la propia fundación. ¿Se imagina alguien a una caja de ahorros organizando un mercadillo para recaudar fondos para su obra social? ¿O al ministerio de Fomento haciendo una cuestación para hacer una carretera? Señor, que tropa...
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martes, 22 de diciembre de 2009

Los códigos éticos de autorregulación de la industria. Pacientes (I)




Las relaciones entre industria farmacéutica y organizaciones de pacientes no son muy antiguas. Su interés creciente data sobre todo de finales de los años 80 en EE UU, cuando las organizaciones de homesexuales, uno de los colectivos más afectados por la tragedia del SIDA, presionaban a la administración estadounidense para acelerar la llegada de nuevos medicamentos contra el SIDA.
Recordemos que el SIDA apareció en 1981, siendo el VIH identificado en 1983, pero sólo desde marzo de 1987 estuvo disponible el primer medicamento efectivo contra la enfermedad, la zidovudina o AZT. Los colectivos de homosexuales en EEUU gozaban de una buena organización, elevada instrucción y conocimientos, y representantes en muy diversos foros e instituciones, siendo capaces de articular presión sobre las autoridades sanitarias de EEUU.
Este ejemplo fue seguido por otras organizaciónes de pacientes, que de modo semejante, trataban de presionar a los gobiernos para acelerar la aprobación de medicamentos que estaban siendo ensayados por la industria y de los que se tenía conocimiento de su posible efecto positivo.

Esto fue observado con atención por la industria farmacéutica, que consideró desde entonces como un objetivo estratégico el influir en las organizaciones de pacientes. No es de extrañar, entonces, que hoy en la web de Farmaindustria, aparezca de forma inmediata un apartado denominado pacientes. Es algo que ya la poderosa Pharma, la patronal estadounidense del sector, viene haciendo desde hace tiempo.
Esta atención hacia las organizaciones de pacientes, excesiva, según algunos analistas, que critican las subvenciones y desmedidos apoyos que realizan determinadas empresas, ha dado lugar a no pocas críticas, de modo semejante –si bien menos intensas- a las que críticas por los excesivos regalos que destinan a los médicos prescriptores.

Para disimular las críticas recibidas, Farmaindustria se ha dotado de un código ético de autorregulación sobre las relaciones de la industria con las organizaciones de pacientes, dependiente de la Unidad de Supervisión Deontológica de la entidad, y que es similar al desarrollado para controlar las relaciones con los médicos
Sin embargo, nada más examinarlo con un mínimo detalle, causa risa las normas prescritas, que cualquier que conozca el mundillo farmacéutico, sabe que no se cumplen.
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viernes, 11 de diciembre de 2009

¿Por qué no nos quieren?





Cuentan las Escrituras (la Biblia, vamos) que Jeremías era un profeta hebreo que vivió entre el siglo VII y VI adC, que compuso uno de los libros del Antiguo Testamento, “Las Lamentaciones” en el que expresa su aflicción por la destrucción de Jerusalén tras haber caído en manos de Nabucodonosor II . De ahí ha pasado a la historia como el paradigma del que se queja mucho, y por extensión, sin causa justificada.
La industria farmacéutica se queja habitualmente de que a pesar de la buena reputación que tiene en el ámbito empresarial, de lo satisfechos que están sus empleados, de los importantes recursos que dedican a I+D y a la innovación, de lo plausible que es dedicarse a curar enfermedades… que la sociedad no la quiere, que sus niveles de popularidad, en EEUU por ejemplo, está llegando a las cotas de las empresas petroleras y tabaqueras. ¿Por que será?
Acaba de presentarse en Madrid un estudio titulado “I Informe Fuinsa RSC e Industria Farmacéutica” que pone de manifiesto el papel "pionero" de este sector en políticas de RSC (conciliación laboral-familiar, medio ambiente, políticas éticas de relación con médicos y pacientes…), también reconoce que esas prácticas de RSC que desarrollan son poco conocidas y valoradas por la sociedad. ¿Por que será? El fallo lo atribuyen a falta de comunicación; por ello, con informes como este –que aparentemente tendrá continuidad- pretenden cuantificar sus prácticas de RSC y su compromiso con la responsabilidad social.
Pudiera ser… pero la experiencia en otros ámbitos del ¿por qué no nos quieren?, por ejemplo a los EE UU en el mundo, refleja que no es falta de comunicación, que otras son las causas por las que se critica a un Estado, que además de ser de los más ricos del mundo –y uno de los más insolidarios de la OCDE- es el gendarme del globo, con el ejército más poderoso, y practica determinadas acciones –guerras, invasiones…- de las que no cabe esperar aplausos.
Algo de eso le sucede a la industria farmacéutica, que no quiere quitarse la venda de los ojos que le impide reconocer que es una de la industrias más rentables del planeta, con subidas de precios muy superiores a los del IPC general, con márgenes de beneficios que serían el sueño de cualquier empresario del textil, el automóvil o los chicles. Véanse los datos que aporta un estudio del IESE de la Universidad de Navarra, que indica para una de las 5 grandes, la francesa SANOFI-AVENTIS, unos beneficios del…32% sobre las ventas en 2004!!!
Que esas quejas del alto coste del proceso de puesta en el mercado de un nuevo medicamento ocultan en ocasiones unos esfuerzos de marketing desmedidos, unas cortesías a los médicos rayando en muchas ocasiones con los sobornos y que no cuadran con los beneficios obtenidos.
Por no citar sus prácticas en materia de patentes, que dificultan el acceso a la salud a poblaciones de países pobres, hacia las que dirigen –en un intento de coartada- prácticas filantrópicas insuficientes y llenas de trampas como en una película de chinos (como se decía antes, perdón por lo incorrecto) y en donde realizan prácticas de biopiratería, adueñándose del conocimiento tradicional.
Corrijan esas acciones: menos beneficios, menos abusos en materia de patentes, menos marketing-corrupción, menos biopiratería …y más filantropía y responsabilidad de verdad, ¡y veremos como la percepción cambia!
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Biología humana en la "magic town"

Foto: José Manuel Casal (La Voz de Galicia) Una versión en  gallego  de este  artículo  fue publicada  en el diario La Voz de Galicia...